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En
1887 se realizaba el Primer Censo Municipal, Buenos
Aires demostró tener 433.375 habitantes, de los cuales
204.734 eran argentinos y 228.651 extranjeros, de los
cuales 138.166 eran italianos y 39.562 españoles. El
28 de Septiembre, por Ley Nacional, fueron
incorporados al territorio de la Ciudad de Buenos
Aires los partidos de San José de Flores y Belgrano,
quedando determinada la superficie de la Capital en
18.844 hectáreas.
En Noviembre de ese 1887, el aire de la Catedral al
Sur, en el barrio de Monserrat, se perfumó con el
aroma del café recién molido. Don Gumersindo Cabedo
abrió La Puerto Rico, en un local de la calle
Perú, entre las de Alsina y Moreno: lo llamó así,
debido a que vivió algún tiempo en Puerto Rico, tierra
de buen tabaco y apreciado |
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café, sitio al que Cabedo recordó con mucho
afecto.
En Perú funcionó el café hasta 1925, año en que pasó a
ocupar el
local de Alsina 416, donde hoy continúa ofreciendo
su hospitalidad y su buen café. José Ingenieros,
Paul Groussac, Arturo Capdevilla, José María
Monner Sanz y Rafael Obligado frecuentaron sus
mesas.
Durante muchos años fue uno de los lugares de reunión
preferido por los alumnos del Colegio Nacional de Buenos
Aires. El pintor Willy Guzmán, el fotógrafo
Alberto E. López, el relojero urbano Alberto Selvaggi,
el arquitecto José María Peña y sus colaboradores del
Museo de la Ciudad, son algunos más entre sus tantos
y consecuentes clientes.
La fachada de
La Puerto Rico combina el granito negro
revistiendo los muros, con las amplias vidrieras, la
carpintería de madera y su puerta de dos hojas con vidrios
esmerilados con la síntesis de una taza de café y su nombre.
En la vidriera aparece
el muñeco característico del local,
un negrito con ropa blanca y sombrero anaranjado. El frente
se completa con dos toldos verdes.
El salón, de generosas dimensiones,
con una capacidad de 180 personas tiene alrededor de
70
mesas, redondas y rectangulares con tapa de mosaico
granítico que lleva incrustada en estaño, el nombre del
café. La base es de madera.
En las paredes, la boiserie alcanza una altura de dos
metros, que intercala espejos de medialuna, donde se
reflejan las siete columnas existentes. El
piso de mosaico
granítico decorado, tiene alusiones a su nombre y
estilizadas figuras de negritos y de barcos de vela
triangular.
Una baranda de madera torneada, divide en dos al salón.
En el mostrador próximo al acceso se vende
café
recién
molido, aproximadamente 180 kilos diarios. Hay además
bombones, masas secas y facturas.
Un afiche de Gardel con sombrero y clavel rojo en el ojal;
las plantas; el Diploma del Museo, y el paño con vidrio
decorado en el cielorraso, dejan su impronta entre los
detalles de la ambientación.
La concurrencia es variada, lo mismo que la consumición, si
bien gana el café, ya sea solo o con leche y medialunas, los
sandwiches especiales de pavita con tomate, o los de pan
negro con jamón crudo y queso son muy solicitados, lo mismo
que los submarinos, la torta de manzana, los scones, y
también ahora, las pizzas en los modelos clásicos.
Los mozos, varios con muchos años en la casa, visten
pantalón negro, camisa blanca, chaleco y moño a cuadritos
rojos y negros.
En 1999 La Legislatura de la Ciudad Autónoma
de Buenos Aires Declara a La Puerto Rico Café como
"Sitio de Interés Cultural" y "Bar Notable"
es una de las tres casas mas antiguas de la Ciudad de Buenos Aires
.
Una foto de los artistas españoles
Ángela Molina y
Manuel Banderas, nos recuerda que algunos pasajes de la
película de Jaime Chávarri, Las cosas del querer
II se filmaron en este café.
Francisco Lacal Montenegro, habitué de toda la vida,
es el autor del tango Café de La Puerto Rico:
"...estampa del ayer / porteño y señorial, / que allá por el
ochenta y pico... / viviste el florecer / del alma
nacional..."
Un señor, mientras espera que el mozo traiga el pedido,
conversa con su nieto, y le cuenta: "en una de esas mesas
tuve la primera cita con una chica; desde entonces, para esa
fecha nos encontramos aquí todos los años, sin haber faltado
ninguno. Ya pasaron cincuenta, a tu abuela le encanta
venir..."
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Del libro Cafés de
Buenos Aires,
de la Comisión de Protección y Promoción de los Cafés,
Bares, Billares y Confiterías Notables de la Ciudad de
Buenos Aires.
Textos: Arq. Horacio J. Spinetto
Primera Edición: Año 2000 |
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